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¿El estrés y la ansiedad son útiles para nuestra vida?

Actualizado: ene 6

Por Psic. José Enrique Martínez Sánchez


La frase popular de “la vida no es color de rosa” nos hace reflexionar que en la vida diaria vamos a enfrentar diferentes situaciones las cuales implican incertidumbre, y al pensar en acontecimientos que tenemos que afrontar en un futuro y no saber lo que va a suceder nos genera una reacción emocional que solemos llamar #preocupación.


Podemos decir que en la vida nos hemos llegado a sentir “angustiados” o “nerviosos”; nombres con los que llamamos a la #ansiedad o #estrés, las cuales son reacciones emocionales (muy similares entre sí) que nos ponen en un estado de alerta fisiológico y psicológico para estar listos y actuar o solucionar las situaciones que se presenten.


Ambas son emociones básicas que se experimentan como desagradables, sin embargo, son de ayuda para resolver problemáticas del día a día, activando nuestro organismo para la acción de una manera efectiva, pero algunas veces estas emociones salen de nuestro control generando sufrimiento y malestar intenso, lo cual interfiere en la calidad y estilo de vida.


A pesar de que las personas aspiramos a la supervivencia y felicidad, esto no siempre puede ser posible, ya que a lo largo de nuestra existencia pasamos por ocasiones incómodas, teniendo ansiedad al menos una vez en nuestra vida. Entonces, ¿la ansiedad y el estrés son displacenteras pese a que su objetivo es ayudarnos?, ¿hasta qué punto la ansiedad puede ser dañina? y ¿estas reacciones pueden controlarse?

¿Qué es y cómo identifico la ansiedad y estrés?


Primero hablaremos de la #ansiedad, la cual es una emoción básica que nos permite sobrevivir y adaptarnos, la cual se caracteriza por cambios a nivel físico, del pensamiento y conducta de alerta. Dentro de estas respuestas se encuentra la elevación de la frecuencia cardiaca-respiratoria, dilatación pupilar, sudoración, tensión muscular, pensamientos de alerta y conducta de lucha o huida; tales respuestas se dan de manera conjunta cuando se percibe algún riesgo para lo cual estaremos listos de afrontar o evitar tal situación.


Un ejemplo de esto puede ser cuando vemos o escuchamos algo referente al covid-19, lo cual puede percibirse como riesgo, ante lo cual nuestro cuerpo tendrá un conjunto de reacciones psicofisiológicas antes mencionadas. Dependiendo el grado de ansiedad, contexto y tipos de pensamientos, vamos a reaccionar ante tal situación de peligro.


Por otra parte, el #estrés es una reacción parecida a la ansiedad, pero con mayor duración y malestar a nivel físico y así también en niveles óptimos nos permite estar activos para la resolución eficaz de la problemática a afrontar. El estrés se clasifica en “eustrés” y “diestrés”, el primero de este tipo es aquella activación inicial, que facilita un desempeño efectivo en las responsabilidades en la cotidianeidad, por otra parte, el diestrés, es quel que genera malestar intenso presentandose con mayor frecuencia, ya que se prolonga la respuesta inicial generando impacto en la salud física y mental de quien lo padece.


La reacción de estrés y ansiedad son parecidas, sin embargo, en el estrés la respuesta psicofisiológica es más duradera generando alteraciones en el balance del sistema, lo que produce principalmente problemas gastrointestinales, de concentración y dolor de cabeza. Por lo tanto, ambas reacciones se activan cuando percibimos que las exigencias rebasan los recursos personales para afrontar las problemáticas o factores estresantes de tipo sociales, económico, emocional, físicos, etc.


¿Qué efecto tienen los pensamientos en la ansiedad y estrés?


Por lo general las personas atribuimos que las situaciones directamente nos generan estrés y solemos escuchar o decir “él tráfico hace que me estrese”, “mi trabajo me produce estrés”, “el que el/ella no me responda hace que me preocupe”. De primer momento esto suena normal, si bien, los hechos y situaciones son importantes, al menos los pensamientos también tienen un papel fundamental en el incremento del estrés y ansiedad.



El filósofo Epicteto citaba: “no nos perturban las situaciones, sino lo que pensamos de las situaciones”; por lo que nuestras ideas, percepciones y/o creencias tienen un peso importante en la regulación de nuestras propias emociones. Los pensamientos distorsionados e irracionales son los que tienen mayor afectación en el estrés y ansiedad, estos se caracterizan por ser rígidos, disfuncionales, no lógicos y no basados en la realidad.


Para ejemplificar esto podemos describir los diferentes pensamientos que diferentes personas tendrían ante la pandemia. Varias personas podrían sentirse distinto ante esto, alguien que se siente ansioso tal vez tendría pensamientos parecidos a “necesito la certeza para saber cuándo va a acabar, es horrible sentirse así”, alguien enojado pensaría “esto no debería pasar, es injusto” y alguien triste podría percibir desamparo y que las cosas nunca serían igual.


Como podemos observar, no todos pensamos de la misma manera y las emociones serán reguladas o producidas no solo por lo que sucede, sino por lo que pensamos. En el caso de la ansiedad, los pensamientos de incertidumbre, catastrofización, baja tolerancia a la frustración, exigencia de comodidad absoluta; y en algunas ocasiones pensamientos de búsqueda absoluta de perfección y aceptación, estos generando altos niveles de ansiedad.


Recomendaciones breves


De primer momento te podemos sugerir que te des un espacio y realices ejercicios de respiración, meditación y practiques actividades recreativas, como una ayuda breve a las alteraciones que la ansiedad y el estrés generan, sin embargo, esto no queda hasta aquí.



Adicionalmente, te invitamos a flexibilizar tu mente y a ver a la ansiedad como un aliado y no como un enemigo, ya que al intentar no sentirnos ansiosos o estresados esto paradójicamente producirá mayor tensión y malestar, así como a tener pensamientos más realistas y funcionales que te ayuden no solo a sentirte mejor, sino a retomar tu vida y llegues a tus objetivos. Por su puesto que esto no es fácil, es un tema del que hablaremos nuevamente en otra lectura y si presentas mayores problemas te invitamos a buscar ayuda de un experto.



No olvides responsabilizarte por tus propias emociones y a identificar tus pensamientos en las situaciones estresantes de la vida diaria, así también, en caso de ser necesario puedes acercarte a un profesional de la salud mental, el cual puede brindarte ayuda profesional, todos llegamos a necesitar ayuda por mínima que sea. Esperamos que este material haya sido de tu agrado y ayuda.

José Enrique Martínez es egresado del máster en Consejería por parte de la Universidad Iberoamericana de la Ciudad de México. Experto en trastornos de ansiedad y certificado por TOC México. Actualmente forma parte de Good Life Terapia, si deseas agendar una sesión con él, escríbenos WhatsApp: 77-14-35-44-21 o directamente a su número: 55-19-15-18-92

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