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¿Qué es la incertidumbre y cómo afrontarla?


Por Psic. José Enrique Martínez Sánchez y Psic. Jesús Javier Higareda Sánchez.


No importa quién eres, dónde vivas o a que te dediques; cada día, los seres humanos tomamos el riesgo de elegir distintas decisiones de las cuales no sabemos con toda certeza qué es lo que sucederá. A pesar de no saber concretamente el resultado, las personas aceptamos el riesgo, o, en otras palabras, toleramos la #incertidumbre.


La #incertidumbre es un fenómeno que surge en cualquier momento de la vida, queramos o no; y no solamente esto, también es acompañada de respuestas como la ansiedad cuando no tenemos la precisión sobre lo que el futuro depara. Seamos honestos, ¿a quién le gusta sentir una emoción incómoda cuando no tenemos la certeza de qué pasará respecto a algo qué es importante para nosotros?


Así, la #incertidumbre es una respuesta psicológica que se activa cuando cualquier situación en la vida implica duda, que no podemos resolver de inmediato o en ese preciso momento, lo cual genera una reacción psicofisiológica de ansiedad que nos permite estar alerta y buscar distintas opciones para decidir cuál es la mejor opción.




Lo que podemos tolerar, pero no controlar


Como mencionamos anteriormente, la incertidumbre genera #ansiedad, o “#preocupación” cómo usualmente la conocemos y ya que tal reacción es incómoda, los seres humanos solemos buscar alivio ante tal malestar y nosotros mismos llegamos a mantener o exacerbar esa reacción. Nuestra mente es un arma de dos filos y esta puede ser de ayuda o contraproducente, por lo que, en algunas ocasiones, más que pensar en soluciones o estrategias efectivas para clarificar una duda o interrogante, pasan por nuestra mente muchas ideas disfuncionales que nos hacen divagar de manera constante en los peores escenarios, generando malestar innecesario.


Las personas nos sentimos motivadas a no quedarnos con ninguna duda para aliviar el malestar por lo que algunas veces surge la llamada “falacia de control”, esto implica hacer una “búsqueda mental y comportamental” de manera constante que tiene como objetivo, reducir al mínimo el riesgo o buscar la mayor certeza posible. De esta manera, las personas llegamos a creer que, sí planeamos o nos anticipamos “perfectamente” con “atención absoluta” a los posibles riesgos a acontecer, las cosas estarán bajo control.


Lamentablemente esto no es posible puesto que cómo su nombre lo indica, esta falacia es una creencia que está fuera de la realidad, ya que existen diferentes circunstancias o razones ajenas a nosotros que no podemos controlar, predecir o prevenir por mucho que así se desee. ¿cuántas cosas hemos querido predecir, controlar o anticipar y aun así no hemos podido hacer nada más que esperar?, esto no quiere decir que nos quedemos de brazos cruzados, aun así podemos tolerar efectivamente la incertidumbre y a continuación te lo explicamos.



¿Qué podemos y qué no podemos hacer cuando aparece?


No todo está perdido, pero, tampoco se trata de repetirnos una y otra vez la frase “todo va a estar bien”, ya que esto solo nos da tranquilidad a corto plazo. Con las siguientes estrategias no queremos decir que todo se resolverá mágicamente y quizá no apliquen para todas las personas, sin embargo, si las comienzas a poner en práctica es probable que ayuden la próxima vez que te sientas preocupado.


Tolerar la #incertidumbre y el malestar que nos genera. Nadie, ni nada puede ver el futuro, esto solo sucede en las películas. Todos los días nos levantamos, vamos a trabajar, a la escuela o hacemos cualquier actividad trazando un plan de acción que seguimos algunas veces conscientes y otras por inercia. Cuando se presenta la incertidumbre, nuestro instinto puede decirnos que tenemos que resolver, en ese preciso momento lo que sucede, sin embargo, en muchas de las ocasiones no nos queda más que esperar y aceptar que no todo está en nuestras manos. Más que planificar mentalmente todos los posibles finales que tanto tememos, podemos realizar actos encaminados a nuestros valores y metas, a pesar de sentirnos preocupados.


Por ejemplo, tal vez te ha pasado que estás ocupado en alguna actividad, llegan mensajes a tu celular y en ese momento no puedes contestar, tal vez empiezas a preguntarte o a hipotetizar quién podría ser y que información te quiere comunicar, sin embargo, las respuestas y posibilidades podrían ser muchas, por lo que el dar vueltas una y otra vez a todas las respuestas posibles llega a ser cansado, quita tiempo y es impreciso, por lo que valdría la pena seguir haciendo lo que tenemos que hacer y cuando sea posible comprobarlo leyendo de manera directa nuestro celular. Con este mismo ejemplo, no nos sentimos ansiosos por que nuestro celular esté recibiendo mensajes, sino por los pensamientos que pasan por nuestra mente de las posibilidades del contenido de los mensajes o información que desconocemos hasta ese momento.



Reconoce y acepta tus #emociones. Tal y como mencionamos anteriormente, podemos seguir haciendo cosas que son importantes o primordiales para nosotros a pesar de sentir ansiedad, ya que no es indispensable que esta emoción se vaya de nosotros para seguir con nuestras vidas. Para esto es importante reconocer que es normal no sentirnos muy bien cuando no tenemos la certeza de que algo suceda cómo esperamos, por lo que dejar que la ansiedad esté en nuestra vida es un primer paso importante. Aceptar las emociones no quiere decir que nos hagamos mejores amigos de esta, ni tampoco se trata de querer eliminarla a cómo dé lugar, ya que irónicamente esto solo generará mayor malestar. Tolerar las emociones negativas implica permitir que esté ahí sin buscar que desaparezcan de nuestra vida, ya que las necesitamos para afrontar y llevar a cabo eficazmente nuestros planes.


Identifica tus #pensamientos y cambia tu perspectiva. Un elemento clave en la incertidumbre son los pensamientos vinculados a que las cosas son “terribles” y así mismo, pensamos que sería “insoportable” vivirlas y/o experimentarlas. Con esto no queremos decir que pensemos de manera “positiva” y que procuremos alejar estos “malos pensamientos”, sino se trata de ver las cosas de la manera más objetiva posible, ya que no tenemos evidencia de que aquello que tanto tememos, termine ocurriendo. En caso de que lamentablemente suceda aquello que nos atemoriza, seguramente será algo incómodo o desagradable, pero no necesariamente “insoportable”.


Ocúpate, además de preocuparte. Sabemos que el sentarse a pensar una y otra vez sobre un problema es desgastante e infructífero, ya que solamente nos da tranquilidad a corto plazo sin llegar a algo concreto. En este sentido, lo más importante será no solamente considerar los posibles panoramas que nuestra mente nos plantea, sino además activarnos y tomar acción en aquello que queremos resolver, si es que está dentro de nuestra posibilidad. Para esto es importante que consideres las ventajas y desventajas, no de la situación que tememos que suceda, sino de seguir sufriendo innecesariamente al buscar una certeza absoluta, lo cual nunca llegará. Lo que nos queda en estas situaciones, es enfocarnos en el presente y tomar acción de aquello que está dentro de nuestro alcance.


Esperamos que esta lectura haya sido de tu agrado y ayuda, por lo que te invitamos a que nos sigas en nuestras próximas publicaciones. Recuerda que nuestros psicoterapeutas están disponibles en caso de que requieras abordar alguna problemática emocional o tengas dudas respecto a este tema, nuestro equipo de expertos está en la disposición de ayudarte.


José Enrique Martínez es egresado del máster en Consejería por parte de la Universidad Iberoamericana de la Ciudad de México. Experto en trastornos de ansiedad y certificado por TOC México. Actualmente forma parte de Good Life Terapia, si deseas agendar una sesión con él, escríbenos WhatsApp: 77-14-35-44-21 o directamente a su número: 55-19-15-18-92



Jesús Javier Higareda Sánchez es egresado del programa de maestría y doctorado de la Universidad Nacional Autónoma de México, es maestro en ciencias biomédicas, educador en diabetes y psicólogo por la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo. Es experto en temas de ansiedad, depresión y estrés y forma parte de Good Life Terapia, si deseas agendar una sesión con él, escríbenos WhatsApp: 77-14-35-44-21









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