Ya no puedo con mis hijos y la pandemia ¿Cómo le hago? Parte 1

A veces como madres y padres de familia no sabemos cómo cambiar algunas conductas que nuestras hijas e hijos hacen, nos frustramos, nos desesperamos y nos enojamos, incluso algunas personas ante esta impotencia usan la #violencia o el #maltrato infantil como medida de control, vasta por ejemplo con recordar la famosísima #chancla.


Sin embargo, es importante tener claro que esta no es la mejor vía para la educación. Los golpes, gritos o insultos como medida de disciplina o cambio son inútiles, solo perjudican el desarrollo de nuestros hijos, dejando en ellos una huella que durará para siempre, pero la conducta no deseada, se mantendrá.


La realidad, es que el cambio de conductas se consigue a través de #reglas, estas reglas deben ayudar a nuestras hijas e hijos a conocerse mejor, a conocer y manejar sus emociones, a entender claramente que es lo que se espera de ellos y lo que pueden hacer o no.


Las y los psicólogos perseguimos el cambio de conductas a través de estrategias y técnicas específicas que ayudan a lo anteriormente mencionado. Estas medidas ayudan a que niñas y niños se desarrollen al máximo, modificando sus conductas, pero también aprendiendo a manejar sus emociones, adaptándose a nuevas situaciones y generalizando su éxito a otras áreas, mejorando su #autoestima y su #resiliencia que es la capacidad de adaptarse al cambio de forma positiva.


A continuación, te sugerimos algunas de las técnicas más usadas de modificación de conducta que puedes aplicar en casa para que tus hijas e hijos modifiquen comportamientos no deseados y aprendan a manejarse por sí mismos. Las primeras están encaminadas a aprender nuevas conductas o incrementar habilidades, las últimas están diseñadas para desaprender o disminuir conductas problemáticas.



1. Sé su modelo


Una técnica muy útil y práctica, principalmente cuando las y los #peques requieren aprender una nueva habilidad es el “Modelamiento”. Como su nombre lo indica esta técnica consiste en imitar a la otra persona haciendo exactamente lo mismo que ha hecho ella.

Por ejemplo, supongamos que quieres enseñar a tu hijo o hija a lavarse los dientes. Primero tú debes realizar la actividad explicando cada paso a tu hijo o hija. Desde tomar el cepillo y colocar la pasta, hasta terminar de enjuagarse y dejar las cosas acomodadas.

Una vez que hayas terminado de hacer la actividad tú, pide a tu hija o hijo que intente hacerla sin ayuda.



Recuerda:

  • Debes explicar paso a paso en un lenguaje sencillo de entender, describiendo por ejemplo todos los pasos para acabar con los bichos de nuestra boca a manera de juego.

  • Es normal que las primeras veces las y los pequeños se equivoquen, no es necesario reprenderlos, sino recompensar las partes de la actividad que sí logro hacer bien y motivarle a seguir intentando.

  • Repite el modelamiento en varias ocasiones (no saldrá perfecto a la primera), recuerda las neuronas espejo empezarán a hacer su trabajo, pero necesitan de tu ayuda.


2. Dale una tarjeta de regalo


Así, como los adultos tenemos tarjetas de puntos o regalos que nos dan #premios cuando alcanzamos una meta, así nuestras hijas o hijos pueden tener sus propias tarjetas de regalo por realizar conductas esperadas. Esta técnica se conoce como “Economía de fichas” y es muy utilizada por su efectividad cuando se implementa adecuadamente.


La técnica consiste en establecer un sistema en el que el niño gane puntos o fichas por comportarse de una determinada manera. Una vez acumulado un número de puntos, el niño podrá intercambiarlos por algún juguete o situación de su preferencia (comida favorita, juguete, excursión, juegos mentales, etc…).


Se trata de establecer un sistema en el cuál, para poder obtener un premio el niño o niña debe llevar a cabo ciertas conductas a lo largo de un tiempo determinado (día o semana). Las conductas deben ir de acuerdo con su edad por ejemplo: poner la mesa, realizar las tareas escolares, lavarse los dientes, colaborar en el quehacer doméstico. Se deben fijar los premios a obtener claramente y deben resultar atractivos o deseados para el niño o niña.


Primero se debe realizar un listado de las conductas a realizar en el día (se sugiere una conducta por año del niño o de la niña). En cuanto tu hija o hijo realice la actividad le debes dar un punto, o ficha (algo visible, como una estrella en su cuaderno, o una calcomanía en el tablero de fichas). Al final del día tú y tu hija o hijo podrán ver qué actividades si cumplió y motivarle para conseguir todas al día siguiente.


Una vez finalizada la semana, podrán ver cuantos puntos o fichas logró acumular y recoger el premio correspondiente.

Recuerda:

  • Lo importante de esta estrategia para modificar la conducta, es que el niño o la niña, se dé cuenta de que obtiene más premios o recompensas cuando se comporta de forma adecuada.

  • Es ideal contar con un tablero o cuaderno de puntos o fichas que esté accesible o visible para la familia y donde se pueda ver el estado de los puntos obtenidos diariamente.

  • Acompaña las fichas de reconocimiento y motivación a través de elogios o cumplidos.

  • En una versión más avanzada podrías incorporar la pérdida de puntos cuando tu hija o hijo no cumpla con lo establecido.

  • Los premios o recompensas no necesariamente son juguetes o cosas materiales, pueden ser cosas como que elija la actividad familiar a realizar, elegir el menú de una comida del fin de semana, ver en familia su película favorita, etc.

3. Colócale una “Silla de pensar”


Una de las técnicas para disminuir una conducta es el #tiempofuera. Esta estrategia consiste en apartar al niño o niña de una actividad agradable cuando no sigue las reglas (se salta su turno, hace trampa) o no controla sus emociones (grita, pega, etc.).


Hay que apartar al niño o niña a un sitio que carezca de estímulos positivos para él o ella, donde no tenga compañía o juegos. Este espacio muchas veces se conoce como #lasilladepensar.


Cuando aparece la conducta hostil, sin discutir y con calma se lleva al niño o niña a la silla de pensar explicándole detalladamente que permanecerá ahí una cantidad de minutos y que sí en ese tiempo piensa en lo que hizo y se calma, podrá regresar a la actividad gratificante y divertida.


Por ejemplo, si al jugar con la familia pierde y hace una #rabieta. Le tomaremos muy tranquilamente y le llevaremos a la silla de pensar. Una vez terminado el tiempo, le preguntaremos si se da cuenta de qué hizo mal y que opina al respecto. Si nuestro hijo o hija aún está alterado, le explicaremos que aún no puede regresar a la actividad, porque aún no comprende que estuvo mal y nuevamente le dejaremos en la silla. Si, por el contrario, ya se calmado le daremos un abrazo o muestra de afecto y le llevaremos de nuevo a la actividad.


Recuerda:

  • No se trata de buscarle un sitio hostil o tenebroso, sino un lugar que le resulte aburrido y debemos conseguir que esté en ese sitio que no le gusta durante un periodo de tiempo.

  • El tiempo debe ser proporcional a la edad de nuestros hijos o hijas, un minuto por año cumplido (ejemplo: un niño de 4 años, deberá permanecer 4 minutos en la silla de pensar).

  • Mantente calmada o calmado, tú eres el adulto a cargo, si tú te mantienes tranquilo tu hijo o hija se tranquilizará más rápidamente que si lo jalamos o le gritamos al llevarle a la silla de pensar. Tú reto es mantenerte en calma.


4. Acaba con la conducta


Es una técnica que consiste básicamente en ignorar los comportamientos de las niñas y los niños que no deseamos que se repitan. Lo que se busca es que los comportamientos indeseables dejen de repetirse en el futuro y esto se conoce como “Extinción”.


Así se suprimen las recompensas que el pequeño o pequeña espera obtener de su conducta. La mayor parte de nosotros presta atención a las conductas desagradables, es algo que nos resulta difícil de ignorar, y los pequeños lo saben y lo utilizan en su beneficio.


Por ejemplo, cuando nuestra hija empiece a hacer un #berrinche para llamar la atención, la ignoraremos con la intención de no dar la atención que ella busca obtener con el berrinche, de modo que aprenda a que dicha conducta no tiene el efecto deseado.


Recuerda:

  • Esta estrategia no se debe utilizar ante conductas peligrosas en la que el pequeño o pequeña corra algún riesgo (ejemplo, acercarse al fuego de la estufa).

  • Al ignorar la conducta tú debes permanecer en calma, puedes comenzar a realizar una actividad en la que el niño o niña quiera participar para motivarle a modificar su conducta, para poderse incorporar a la acción.


Utilizando estas técnicas de manera permanente se pueden obtener buenos resultados desde edades muy pequeñas. Es importante valorar la técnica a usarse y no realizar una mezcla de varias, trabaja una a la vez.


Lo más importante a la hora de #modificarlaconducta de los niños y las niñas, es crear en ellos la conciencia de qué hay conductas que son apropiadas y otras no, pero ojo, también deben aprender que las conductas son el problema, no ellas o ellos como personas.


Si bien, es muy importante que puedan cumplir con las reglas pedidos por los padres y madres, sin sentirse frustrados por estar sometidos a castigos y broncas diarias, también es fundamental revisar que lo que se les pida de acuerdo con su edad y acompañar estás técnicas de una educación afectuosa qué les haga sentir #amados y #capaces.


En la parte 2 de este artículo mencionaremos algunas otras técnicas, y las labores que niñas y niños pueden hacer de acuerdo con su edad ¡¡Quédate al pendiente!!




Yeyetzi Citlali Torres Ugalde es médica cirujana, maestra en diagnóstico y rehabilitación neuropsicológica, y cuenta formación como terapeuta cognitivo-conductual. Es experta en neurohabilitación de recién nacidos, así como en alteraciones del desarrollo, alteraciones en la adquisición del lenguaje, dificultades en el ámbito escolar, trastornos afectivos y emocionales de infancia-adolescencia y forma parte de Good Life Terapia, si deseas agendar una sesión con ella, escríbenos WhatsApp: 77-14-35-44-21



Angélica Romero Palencia es egresada del Programa de Maestría y Doctorado en Psicología de la Universidad Nacional Autónoma de México. Es autora de múltiples artículos científicos y capítulos de libro en torno a la pareja y Coautora del libro: 8 Escalas, el lado negativo de las relaciones de pareja, editado por: El Manual Moderno. Experta en temas de violencia, pareja y relaciones personales y forma parte de Good Life Terapia, si deseas agendar una sesión con ella, escríbenos WhatsApp: 77-14-35-44-21


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