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Acompañar con dignidad: cuando cuidar también significa estar presente.

  • adarp33
  • 26 may
  • 4 min de lectura

Por: Psic. Itzayana Orozco Rosales y Psic. J. Vianey Plata Santander


Acompañar con dignidad: cuando cuidar también significa estar presente.

Hablar sobre el cáncer en fase terminal nunca es sencillo. Es una realidad que suele generar miedo, tristeza e incertidumbre, no solo en quien recibe el diagnóstico, sino también en su

familia, amigos y cuidadores. Con frecuencia se piensa que, cuando ya no existe una posibilidad de curación, “ya no hay nada que hacer”. Sin embargo, los cuidados paliativos nos recuerdan algo profundamente humano: siempre hay algo que podemos ofrecer, incluso en los momentos más difíciles.

Acompañar a una persona en esta etapa no se limita a controlar síntomas físicos o administrar medicamentos. También implica escuchar, sostener emocionalmente y hacer sentir al otro que continúa siendo importante, valioso y amado. Significa, en esencia, permanecer presente cuando las palabras parecen no ser suficientes.

Mirar a la persona, no a la enfermedad.

Los cuidados paliativos representan una manera humana y compasiva de cuidar. El sufrimiento no siempre se manifiesta de forma física; también aparece en la preocupación por el futuro de la familia, el miedo a depender de otros, la sensación de convertirse en una carga o la pérdida gradual del control sobre la propia vida.


Por ello, cuidar implica mirar a la persona de manera integral:

ü  Aliviar el sufrimiento físico.

ü  Brindar sostén emocional.

ü  Respetar sus deseos y decisiones.

ü  Permitirle expresar libremente lo que siente.


Encontrar sentido en lo simple: el aporte de ACT

Desde la Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT), surge una idea especialmente valiosa para este contexto: incluso en medio del sufrimiento, las personas pueden seguir conectando con aquello que da sentido a su vida.

A veces, ese sentido aparece en momentos aparentemente cotidianos: escuchar a su artista favorito, compartir recuerdos con seres queridos, despedirse de alguien importante, disfrutar una comida especial o simplemente pasar tiempo en silencio con quienes ama. Aunque la enfermedad limita muchas actividades, aún hay espacio para experiencias profundamente significativas.

y       Validar en lugar de resolver: El miedo a morir, la tristeza, el enojo o la incertidumbre son emociones completamente humanas. A veces creemos que debemos encontrar las palabras “perfectas” para consolar, cuando en realidad lo más valioso es escuchar sin interrumpir y acompañar sin intentar resolverlo todo.

ACT nos recuerda que no siempre podemos eliminar el dolor emocional, pero sí podemos aprender a relacionarnos con él desde una mayor compasión. Validar lo que el paciente siente, en lugar de evitarlo o minimizarlo, le permite sentirse comprendido y menos solo.

y       Romper el silencio y abrazar la aceptación: Hablar sobre la muerte sigue siendo un tabú. A veces se evita el tema por miedo a generar más sufrimiento; sin embargo, el silencio también puede convertirse en una barrera que aísla emocionalmente al paciente.

Cada persona enfrenta la cercanía del final de manera distinta. Algunas desean hablar abiertamente de ello, mientras que otras prefieren enfocarse en el aquí y el ahora sin profundizar demasiado. Ninguna forma es incorrecta; lo verdaderamente importante es respetar sus tiempos y sus necesidades.

En este proceso, aceptar no significa rendirse ni perder la esperanza. Significa reconocer la realidad presente sin luchar constantemente contra aquello que no se puede cambiar. Para muchos pacientes, esta aceptación es la que les permite enfocar su energía en lo que de verdad importa: despedirse, reconciliarse, agradecer, expresar afecto o, simplemente, vivir el presente con mayor calma.

La Terapia de la Dignidad: la persona detrás del diagnóstico

Dentro de los cuidados paliativos, la "dignidad" posee un significado profundamente humano. Implica reconocer que una persona sigue teniendo un valor incalculable más allá de su salud. No es un diagnóstico, una cama de hospital o un cuerpo debilitado; es alguien con una historia, recuerdos, sueños y vínculos intactos.

Uno de los enfoques más hermosos en este ámbito es la Terapia de la Dignidad, desarrollada por el Dr. Harvey Max Chochinov. Esta intervención invita a la persona a hablar de su vida, compartir sus aprendizajes más importantes y dejar un legado de amor o mensajes para sus seres queridos. Más que enfocarse en la enfermedad, pone el foco en quién es la persona y en el valor de su trayectoria.

Tanto la Terapia de la Dignidad como la perspectiva de ACT coinciden en algo esencial: incluso en la vulnerabilidad extrema, seguimos necesitando sentido, conexión y humanidad. Tal vez una de las enseñanzas más profundas de los cuidados paliativos es comprender que acompañar también es una forma de sanar. Aunque no siempre podamos evitar la muerte, sí podemos aliviar el sufrimiento, ofrecer una presencia genuina y hacer que una persona se sienta vista, escuchada y querida hasta el final.

A veces pensamos que debemos hacer grandes cosas para ayudar, cuando muchas veces basta con estar ahí.

“Porque incluso cuando ya no es posible curar, siempre será posible cuidar.”


Inspiración bibliográfica:

Astudillo, A. W., & Mendinueta, A. C. (2017). Cómo ayudar a un enfermo en fase terminal. Paliativos Sin Fronteras.

Asociación Española de Enfermería en Cuidados Paliativos & Sociedad Española de Cuidados Paliativos. (2022). Cuidado basado en la dignidad. En Comprender los cuidados paliativos.

Cruz Gaitán, J. I., Reyes Ortega, M. A., & Corona Chávez, Z. I. (2017). Duelo: tratamiento basado en la Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT) (1.ª ed.). Editorial El Manual Moderno.

Más sobre las autoras:

 

Itzayana Orozco Rosales es psicóloga clínica especialista en terapia

cognitivo-conductual. Su experiencia abarca problemáticas relacionadas con ansiedad, intervención en crisis, desarrollo de talleres psicoeducativos dirigidas a población estudiantil y comunitario, procesos de duelo y acompañamiento psicooncológico. Asimismo, ha contribuido al ámbito académico como investigadora en temas de evaluación educativa. Actualmente atiende como parte del equipo de Good Life Terapia. Para agendar una consulta, puedes ponerte en contacto con nosotros aquí.

 

J. Vianey Plata Santander es psicóloga clínica especialista en terapia sistémica familiar y estrategias de comunicación para el bienestar emocional. Su experiencia abarca el diseño de programas de inclusión educativa, orientación vocacional acompañamiento tanatológico e intervención en trastornos como la ansiedad, el estrés y la depresión. Asimismo, ha contribuido al ámbito académico como investigadora en temas de acoso escolar y en la validación de la escala IMAPU, bajo el aval del CNEIP y la AMEPSO. Actualmente atiende como parte del equipo de Good Life Terapia. Para agendar una consulta, puedes ponerte en contacto con nosotros aquí.

 

WhatsApp: 77-14-35-44-21.


 
 
 

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