El duelo por maternidad esperada: una pérdida de la que poco se habla
- J. Vianey Plata Santander
- 21 jul
- 4 min de lectura
Actualizado: hace 6 días
Por: Psic. Brenda M. Morales Pérez y Psic. J. Vianey Plata Santander

En fechas comerciales o celebraciones familiares, muchas personas viven la maternidad desde la alegría y el encuentro. Sin embargo, para otras, estos momentos pueden intensificar un dolor profundo y complejo: el de la maternidad deseada y no vivida.
La infertilidad, las pérdidas gestacionales, los tratamientos de reproducción asistida fallidos o, simplemente, el paso del tiempo, pueden desencadenar un proceso de duelo que suele vivirse en el aislamiento. Con frecuencia, este tipo de experiencias son minimizadas por el entorno mediante frases bienintencionadas pero dolorosas como “ya llegará el momento” o “puedes intentarlo otra vez”, lo que incrementa la sensación de soledad e incomprensión.
En estos casos, no solo se enfrenta la dificultad biológica o la pérdida de un embarazo; se transita también la ruptura de expectativas, proyectos de vida y significados personales profundamente arraigados. Es natural que aparezcan la tristeza, la culpa, la ansiedad, la frustración o una constante sensación de vacío.
La mirada desde la Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT)
Desde el enfoque de la Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT), el dolor emocional no se entiende como un enemigo que deba eliminarse con prisa, sino como una respuesta genuinamente humana ante lo que nos importa. El sufrimiento suele intensificarse cuando entramos en una lucha constante por evitar, controlar o suprimir aquello que sentimos.
ACT propone desarrollar una relación más flexible y compasiva con estas emociones difíciles a través de tres pilares fundamentales:

Aceptación emocional: Consiste en aprender a darle espacio al dolor, permitiéndonos sentirlo sin juzgarlo, validando la experiencia en lugar de exigirnos “estar bien” todo el tiempo.
Defusión cognitiva/Descentramiento: Nos ayuda a tomar distancia de pensamientos severos como “mi vida ya no tiene sentido” o “fallé como mujer/persona”, aprendiendo a observarlos como eventos mentales y no como verdades absolutas que definen nuestra identidad. Esto nos permite ser más flexibles, y que esos pensamientos no dirijan por completo nuestras acciones.
Conexión con los valores: En medio del duelo, es común sentir que la vida se ha detenido o que está definida únicamente por la pérdida. Este enfoque busca ayudarnos a reconectar con lo que sigue siendo valioso y trascendental para nosotros, favoreciendo la construcción de una vida con sentido, aun cuando el dolor esté presente. Los valores pueden servir como guía para acciones pequeñas pero significativas: el cuidado puede expresarse en atender la salud física y emocional; la compasión puede reflejarse en no juzgarnos por sentir tristeza, y buscar espacios de apoyo: familia, amigos, momentos de ocio; el crecimiento puede implicar continuar proyectos personales o profesionales que también forman parte de la identidad.
¿Qué puede ayudar durante este proceso?
Aunque no existen fórmulas para eliminar el dolor ni una manera única de vivir este proceso, hay algunas acciones que pueden ayudarte a relacionarte de forma más amable con tu experiencia emocional y acompañarte mientras transitas estas emociones:
· Date permiso de sentir: No existe una forma “correcta” de vivir este proceso. La tristeza, el enojo, la frustración, la culpa o incluso la envidia pueden aparecer y no te convierten en una mala persona.
· Escribe una carta a la maternidad que imaginabas: Expresar por escrito los sueños, expectativas y pérdidas asociadas a este proyecto puede ayudarte a reconocer y validar aquello que estás viviendo.
· Crea espacios libres del tema: Permitirte momentos en los que tu atención esté dirigida a otras áreas importantes de tu vida puede brindar descanso emocional sin invalidar tu dolor. Por ejemplo: puedes dedicar tiempo a actividades como caminar, cocinar o descansar; a espacios de conexión como conversar con personas significativas, o una cita con tu pareja; a actividades de autocuidado como dormir mejor, bañarte con calma o hacer ejercicio suave; o a acciones de sentido personal como retomar un proyecto, una lectura o una actividad creativa

· Practica la autocompasión: Cuando aparezcan pensamientos de crítica o culpa, pregúntate: “¿Qué le diría a una persona que amo si estuviera pasando por esto?”. Intenta ofrecerte esa misma comprensión.
· Establece límites cuando sea necesario: Puedes decidir qué conversaciones tener, qué eventos asistir o qué preguntas responder si alguna situación resulta emocionalmente abrumadora.
· Busca apoyo seguro: Compartir tu experiencia con personas de confianza o con un profesional de la salud mental puede disminuir la sensación de aislamiento que suele acompañar este tipo de pérdidas.
· Reconecta con aquello que da sentido a tu vida: Aunque el duelo esté presente, seguir participando en actividades, relaciones y proyectos significativos puede ayudarte a mantener una sensación de propósito y bienestar.
Validar para sanar
Hablar abiertamente sobre el duelo por la maternidad esperada no busca restarle valor a la celebración de quienes sí la vivencian, ni pretende intensificar el sufrimiento. El objetivo es visibilizar que existen pérdidas que no siempre se ven a simple vista, pero que merecen ser nombradas, respetadas y acompañadas desde un espacio de absoluto cuidado psicológico y compasión.
Si estás transitando por este camino, recuerda que no tienes que vivirlo en silencio. Nombrar el dolor, darle espacio y permitirte recibir apoyo son actos de cuidado hacia ti misma. Lo que sientes es válido y merece ser acompañado con respeto y compasión.
INSPIRACIÓN BIBLIORÁFICA:
Cruz Gaitán, J. I., Reyes Ortega, M. A., & Corona Chávez, Z. I. (2017). Duelo: tratamiento basado en la Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT) (1.ª ed.). Editorial El Manual Moderno.
Doka, K. J. (1989). Disenfranchised grief: Recognizing Hidden sorrow. Lexington Books.
Más sobre las autoras:

Brenda Monserrath Morales Pérez es psicóloga clínica especialista en terapia cognitivo-conductual. Su experiencia abarca problemáticas relacionadas con ansiedad, estrés, regulación emocional, autoestima, intervención en crisis, así mismo, desarrollo de talleres psicoeducativos dirigidos a población estudiantil y comunitario; y acompañamiento a víctimas de violencia. Actualmente atiende como parte del equipo de Good Life Terapia. Para agendar una consulta, puedes ponerte en contacto con nosotros aquí.

J. Vianey Plata Santander es psicóloga clínica especialista en terapia sistémica familiar y estrategias de comunicación para el bienestar emocional. Su experiencia abarca el diseño de programas de inclusión educativa, orientación vocacional acompañamiento tanatológico e intervención en trastornos como la ansiedad, el estrés y la depresión. Asimismo, ha contribuido al ámbito académico como investigadora en temas de acoso escolar y en la validación de la escala IMAPU, bajo el aval del CNEIP y la AMEPSO. Actualmente atiende como parte del equipo de Good Life Terapia. Para agendar una consulta, puedes ponerte en contacto con nosotros aquí.
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