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Sobreviviendo al caos del TDAH: Estrategias para sobrevivir y prosperar en la vida diaria

Por Rosa Vargas Almendra


¿Te ha pasado que en algunas ocasiones pierdes objetos, olvidas lo qué tenías que hacer o cometes errores por descuido? Desde olvidar las llaves, no encontrar el celular aun teniéndolo en la mano; hasta olvidar citas importantes o no recordar cosas sencillas como la lista del super. ¿También te ha pasado que por más que intentas organizarte las cosas muchas veces no resultan bien? ¿sientes que tu vida es un caos y abunda el desorden a tu alrededor? y por si no fuera poco ¿esto te hace sentir mal y que no lo estás logrando? ¿cómo es posible que a los demás se les faciliten las cosas y a mí una simple tarea o instrucción me sea muy difícil comprenderla o seguirla al pie de la letra? Pues déjame decirte que a mi si me ha pasado.


Pareciera ser qué esto es muy injusto y además me hace sentir mal, a veces no se cómo identificar lo que siento. Sólo se que me dan muchas ganas de llorar, de aislarme y de no platicarlo con nadie, ¿para qué? si me van a decir que le eche ganas, que me esfuerce un poco más, que si fuera organizada las cosas saldrían mejor. Parece ser que las personas no entienden que esto no es algo que se controle, es algo con lo que nací, no es algo que decida y que, por arte de magia, no me va a dejar de suceder.


Hoy quiero contarte que esto se llama Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) y muchas veces no es diagnosticado desde la infancia; por lo que vamos por la vida adaptándonos al entorno, a veces encontrando soluciones sencillas y otras teniendo que lidiar con las consecuencias, algunas personas no cumplimos con todos los criterios para que se nos diagnostique el TDAH, sin embargo esos pequeños rasgos, o esos pequeños tintes, como yo le llamo, vaya que nos pueden meter en problemas, es por eso que hoy te quiero compartir que es lo que yo he aprendido a lo largo de éstos años para poder lidiar mejor con mis emociones, con mis relaciones sociales y con mis acciones:


1. Identifica lo que sientes y ponle nombre: Frecuentemente he escuchado a personas con situaciones similares, que confunden la frustración con la tristeza, sin embargo, la mayoría de las veces suele estar primero la frustración; ya que al tener mala gestión del tiempo, distraernos con facilidad y procrastinar (debido a que a veces se nos piden tareas complejas y que requieren esfuerzo mental), nos estresamos y acto seguido aparece la frustración para recordarnos que las cosas no están saliendo como nos gustarían. Después de esto pueden aparecer otras emociones al pensar que no somos lo suficiente o que decepcionaremos a personas importantes, por lo que surge la tristeza y la desesperanza. Una vez que identifiques lo que sientes pon en práctica las siguientes estrategias.

2. Organiza y planifica: Divide los proyectos y tareas grandes en pasos, recuerda que es importante hacer una cosa a la vez, y prémiate por cada pequeño éxito conseguido (el premio que sea algo proporcional a lo que lograste). Adopta rutinas sencillas en casa y en el trabajo. Levántate a una hora determinada, secuencia actividades y trata de mantenerlas en el mismo orden, como si fuera receta de cocina, por ejemplo, antes de salir de casa, revisa que hayas cerrado todo, toma tu bolsa o mochila y ten las llaves a la mano, esto te ayudará a recordar más fácilmente y que la probabilidad de que las olvides será menor. También te puede funcionar escribir notitas con recordatorios, la clave es que estén en un lugar estratégico que veas frecuentemente y te permita recordar lo que debes hacer (refrigerador, escritorio, espejos…).


3. Mejora la concentración y memoria: Trabaja en un lugar tranquilo, lejos de todas las distracciones posibles. Si no te es posible estar en un lugar tranquilo, trata de encontrar alguna estrategia que te permita mantenerte lo más concentrad@ posible, ya sea que encuentres un horario en el que te acomodes mejor a trabajar (por ejemplo, hay personas que trabajan mejor en la mañana que en la tarde o viceversa) o si la música te funciona adelante, solo asegúrate que no sea una barrera que te lleve a la distracción. Pero sobre todo trabaja por periodos de tiempo, no te fuerces en trabajar horas seguidas.

4. Habilidades interpersonales: Es importante aprender a expresarnos, ya que muchas veces la distracción involuntaria, o la falta de concentración, nos pueden meter en problemas al tener que seguir indicaciones o reconocer que no logramos terminar una actividad o tarea. Esto nos ayudará a solucionar problemas en lugar de inventar cosas cuando no las puedes recordar o malinterpretar la información.






Rosa Vargas Almendra Especialista psicología infantil y adolescente. Licenciada en psicología, maestría en Ciencias Biomédicas y de la Salud, diplomados en psicoterapia infantil y adolescente. Experta en el tratamiento de síntomas de ansiedad, depresión, y problemas entre padres e hijos. ¡Contáctanos para agendar tu cita! WhatsApp: 77-14-35-44-21




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